disperso, inquieto y mareado |
me intento adaptar a lo que veo y lo que veo me deja inquieto. además soy -o estoy, no lo sé- disperso. mientras me intento adaptar y me quedo inquieto, me mantengo disperso; y cuando me levanto para mirar, todo me deja mareado. y sigo disperso, inquieto y mareado. |
decidió xabi ponerse a escalar algunos peldaños de las gradas azulgranas del camp nou y, calmado, sosegado, impávido, tranquilo, infinito, sentarse en cualquier asiento (cualquiera, ahí reside la idea, en el azar de dejarse caer) para mirar calmado, sosegado, impávido, tranquilo e infinito a la soledad. de esto, hace ya más de una semana. para reconocer el mérito no habrá más retraso en la entrega.
xabi, su way of life, es levantar la cabeza y mirar. pausado. sin querer poner en orden ni un milímetro más allá de lo que puede controlar. sabe que su batalla permanente es esa: bajar al centro, dejarse caer entre dos centrales y repartir. sabe su rol. sabe qué papel quiere, sabe quién es y sabe por encima de todo que, sin esa batalla cotidiana que ordena, aquello sería un sindiós: sabe quién sería cada uno sin él.
sin pretensiones, de la reflexión sin tiempo, mordiente y corrosiva, ha hecho xabi su vida. a él, convencido estoy, le gustaría ponerse a manejar un soliloquio interno sobre las implicaciones poéticas de lo que está a punto de hacer, pero sabe que no tiene tiempo. sabe qué es su punto de partida, cual es su marca. por eso desfondarse no se traduce como sufrimiento. por eso lo disfruta.
imagino yo que esa valoración lenta de las cosas marca a xabi de por vida. le convierte en quien es. imagino, digo, que lejos de huir de los segundos que van pasando, que van mordiendo, que te persiguen, su manifestación más habitual debe ser la de volver sobre sus pasos. valorar. paladear. acariciar el balón con traje y corbata. pero nunca con guantes, que derrochan distanciamiento con la vida.
imagino yo, continúo, que al ducharse se vería a él mismo volviendo en pantalones cortos y con playeras, aplastando ese cesped místico de los 23 milímetros, abriendo lentamente la puertecilla de las gradas con un chirrido y alterando sin veligerancias ni chillidos estrambóticos la acústica de un estadio desnudo. vacío. a cada paso, a cada escalón. vacío. imagino que, mientras tanto, habría otros viviendo deprisa a su lado. duchándose con una aceleración impropia, como descarrilados, para irse al autobús y volver a casa. como queriéndose adelantar al tiempo, al paso natural de las cosas.
imagino entonces a xabi pensando en terminar la pertinente ducha para realizar con la serenidad un acto que, por su propia lucidez entre tanto tren acelerado, parece y resulta clandestino. e imagino el momento en el que xabi, sútil, sabe que va a convertir ese instante en verdad. lo sabe y lo hace. no sabe por qué, pero sabe que tiene que hacerlo. sabe que la quietud es necesaria, que la soledad y el silencio tras la euforia y el ardor son las formas más desconcertantemente expresivas que puede utilizar. y por eso lo hace.
imagino que disfrutaría de cada uno de los toc-toc de sus zapatillas contra el hormigón de la grada, saborearía una cálida noche hasta que una voz como de lija le dijera “ya nos vamos”, rompiendo y haciendo finito ese instante de paz inconmovible que parecía eterno. destrozando esa euforia silenciosa y frágil. y a xabi reconociendo que, por mucho que joda, esa voz que acota y pone límite es necesaria para saborear.
gastamos mucho tiempo en despropósitos y no dedicamos ni un segundo, mísero, insignificante en su disfuncionalidad con la cotidianidad, a subirnos a esa grada para mirar cómo va la vida. ya no sólo por mejorar la táctica, sino para contemplar su belleza. desnuda, como el camp nou.
you are in love with the idea of writing. the idea of woman. the idea of love.
porque aún nos permitimos algunas concesiones.
era un fin de semana atemporal. muy climático. el sol a lo alto y el viento a ras en las aceras, haciendo apretar los dientes. las nubes arriba y el bochorno abajo. todo en continuo cambio. continuo movimiento. inabarcable, espléndido. tan radiante como oscuro. tan incesantemente volátil.
tiene huevos lo del concepto de volátil. mira que es raro que lo mismo te vale para retransmitir ese IBEX crepuscular que para anticipar una desfiguración crónica de la realidad. pero… no, mira… es que todo es muy volátil.
porque ahora y de un tiempo a esta parte todo es o volátil o versátil. el agua, la luz, el riesgo país, la estabilidad (¡la estabilidad es volátil, cojones!), benzema, la ocupación profesional, una madre, la tuya, el estado civil, cesc de falso nueve, la lista de la compra (“si no hay uno de estos me compras el otro”), el gobierno… porque será que aquí nadie tiene idea de nada. o yo qué sé. espléndido.
el caso es que el fin de semana se ha empeñado en no dar ni un axioma universal. a vivir de retales entonces. entiendo que serán los biorritmos. tienen que ser los biorritmos porque no se explica entonces tanta divagación. que también es muy volátil. y que queda muy bien, aunque no sirva de nada.
para empezar, ha estallado la burbuja nuevamente y aquí hemos vivido una crisis de tres pares de cojones de las que Valenciano (i) llamó de madres.seventies, que para mí siempre tendrán un regustillo de nineties (ahí está: versatilidad) y que han decidido volver en pleno siglo xxi. olé el progreso. olé la técnica. todavía con miedos. ese riesgo país, ¿quién lo mide?, ¿quién se atreve a medirlo?, ¿¡quién!? y la conversación deambulando alrededor de esas infranqueables cruces normadas que, como hijo, sabes que no puedes cruzar ni de coña. sutileza. frialdad. y mucho “cállate la boca anda”. sin excesos.
la conversación, después de abrir boca, ha seguido desgranando la caracterización de la realidad. nos hemos asomado a la crisis existencial. al no saber decir el para qué estamos aquí. y algunos han apuntado al hacer cosas como manera idónea para descongestionar tensiones. para evadir miedos y mover angustias. capitalizar tiempo para lo insulso y lo anodino. hemos pasado a gestionar la longevidad de tal manera que lo más heróico resulta ser el no pensar. es muy importante saber que, most of the time, persiste la tendencia a explotar el miedo y el vacío a través de una obsesión cotidiana que nos ocupe, que nos quite tiempo para reflexionar.
queremos camisas blancas en los cajones de la oficina. impolutas. y a poder ser nuevas. con la etiqueta y el cuello terso. eso enseña mad men. yo sigo diciendo que sobra imagen por si acaso alguien, en algún momento, decide pensarlo. subrayo: decide darse cuenta. y aclaro: no matemos la superficialidad. que no. que no es eso. que la superficialidad, la forma, está bien cojones. pero que alguien se dé cuenta de una vez de que antes de cubrir de imagen, habrá que borrar la demencia.
a todo esto, fíjate cómo habrá estado el fin de semana de lúcido que el impulso racional ha cogido el bisturí y ha seccionado dos objetivos fundamentales. el primero, la necesidad de estar presentes en el relato como narradores. dejar huella, mitificarnos. el segundo, la comunicación como forma de compartir problemas. hablar honestamente. tú, no lo olvides, olvídate de darle a compartir y te pudres. te pudres hasta que explotes y nos manches a los demás. todo eso, yo en versión personal, casi mental, todo eso, digo, descansa ya en paz en twitter junto con la suprema y social visión de Valenciano (ii), maestro zapador por excelencia.
y hasta hubo tiempo para desgarrarle una bonita al fútbol e incidir en ese delicioso carisma romántico de higuaín. ese héroe. ese soñador sanguíneo con barba de tres días y continua mirada de mala hostia. se ve que sólo se puede salvar al mundo con ese gesto que sólo cambia una vez que todos están a salvo, aunque tú estés muriendo. como shephard.
hoy, primera vez en meses, me he acercado a un periódico. eso sí, lectura selectiva y deliberada con minutos de antelación. he decidido, como medida cautelar, no conferir ningún espacio para la improvisación. ni un segundo para la atracción de la portada. esquivar las flechas en el pasadizo. llegar a casa a las cuatro a.m. sin hacer ruido.
la creencia número uno es la de vivir desconectados de la realidad para que no pegue un revés. y ya no sé qué es mejor. de aquella manera; así o asá. desligarse de la verdad es un proceso lento y demacrado. costoso como separar a un niño del padre. pero no es ignorancia.
yo, que vivo así, que voy pintando los retratos con las mentiras que a mí más me convienen, no sé si he encontrado la realidad. pero prefiero verla en versión formal, casi experimental, que tener que acuclillarme y ponerme un casco amarillo. he dejado el casco al salir de la zona de riesgo y he puesto la cinta para marcar el perímetro. que pase lo que quiera ahí dentro. miro de vez en cuando y con que no acaben salpicando me vale.
el indolente y el mentiroso no me parecen a mí peores que el indignado. cada uno se mentirá a él mismo de una manera y hará el relato que más le guste. todos con muertos en el armario. esa belleza de la forma que no me la quiten. y que el hiperrealismo se quede en los periódicos. con arrugas, con la tinta desteñida en la portada, manchándote las yemas si los manoseas mucho. adiós a la ética. di estética.
This is true.
corro. paso a zancada. ¿en qué momento creímos que el progreso estaba en sovietizados bloques de hormigón armado, con locales empotrados y ese twingo azul a la puerta? ese es el paisaje que nos acompaña. justo a dos zancadas, las madres esperan a que los niños salgan del entrenamiento de fútbol 7. con césped artificial. con los plumas en las manos, para que no cojan frío cuando terminen. actividades extraescolares para que no se aburran. para que se arrodillen y duerman bien, no vaya a ser que espabile alguno.
para esas dudas, para ese progreso, no hay un panhispánico de dudas. que lo hagan. que alguien coja algún pedazo de papel destartalado y nos enseñe que los parques con deportistas, las avenidas anchas y ajardinadas, el orden y la limpieza, que todo eso, no otorga mayor desarrollo. sólo endogamia y pulsiones aliviadas.
detrás de esas urbanizaciones, residenciales, adosados, patios, bloques humildes pero de diseño resueltamente atractivo, no existe más que limpieza por principio impuesto. pero nada más. eso es así. la limpieza, el orden, la armonía y la luz para la fachada. para dentro dejamos la curva expresionista, la ansiedad, la demencia. un monet para envolver el grito. llámalo spanish beauty, pero esto ya lo decía sin aprensión ese Bertomeu con piel mortecina, negruzca y arrugada que era Sancho: la vieja europa es limpia por principios. y los guionistas se dejaron un “lo healthy, lo clean, lo correcto, nada por aquí y nada por allá” que escribió Chirbes en origen.
vaya fotografía que nos espera. nos está empezando a sobrar imagen y a faltar (psicólogos) conversaciones de verdad. como las de estos días. joder, qué ansiedad.
llevo un tiempo tan sosegadamente perdido que ni me puedo preguntar por un dónde. es un desvanecimiento tan sereno, casi flemático, que ni yo mismo me he enterado de que estaba borrando lo de fuera.
me estaba quedando aquí, sólo yo. yo solo. por eso no escribía.
por eso escribo ahora, para levantar la niebla.
ólvidate de ello como quieras hacer versión didáctica.
yo no huelo sangre de forma poética. sólo siento que cuando voy a escribir algo va a caer por aquí cerca. es una presión sobre mi cabeza indefinible. indemostrable.
no es sibilino. es subclínico.
hoy. en el paseo, así, a borbotones, ha querido salir un desafinado “allí donde solíamos gritar”. no en versión random, sino en versión francotirador. elección premeditada. elección preeminente.
bueno, pues ahí, entre las ventanas y el asfalto, se me ha ido la garganta. eso sí, a cada persona que se cruzaba se me saltaba un poco el mute. hasta que en el semáforo con muñequito rojo hemos llegado al ‘ya hay paz’. ese lo ha oído claramente el hombre anónimo y recogido por el frío que esperaba el verde no sé desde cuando. he escupido el ‘ya hay paz’. por algún lado tenía que drenar.
en el paseo (lol todavía de fondo y la inquietud martilleando) me he puesto a pensar en la facilidad para la felicidad infantil. esa plenitud que se va digiriendo. que se desvanece sin conciencia. en que el vaso ya no se colma tan fácil. el vaso se ha estirado; se ha hecho más estrecho y más alto. la exigencia, tú con ella. crece. crecéis. nos lo han estirado y no es tan fácil de colmar. esto no es una parábola. no. es un martillo pilón. de tornero fresador.
el prólogo ha nacido en el baño. mira que hemos empezado mal el día. con el cepillo de dientes haciendo cabriolas y manchando la camisa. no habrá sugestión. aun así, mala obertura. imprecisa. nerviosa
la conversación ha rondado hoy el concepto de amistad. de amistad rota. incesantemente frágil. amistad inexistente. cautiva por las contingencias. amistad burbuja. seguimos buscando pepitas de oro en un río de lodo. de lava. y ochenta gramos por metro cuadrado no parecen ser suficientes para colmar ninguna laguna.
la ficción se ha encontrado con un análisis inesperado que ha revelado que: a) a veces, los personajes se vuelven entre sí para hablar. físicamente. eso es utópico. hoy nadie se vuelve para hablar con nadie. se habla de canto. de costado. salvo milagrosas excepciones. benditas. limitadas. b) empezamos a interesarnos más por el pasado que por el futuro. por lo que les ha hecho así. estamos poniendo el ojo sobre lo que forja y moldea. that’s the point now. futuro incierto, pasado determinante. a éste, mostrarlo en píldoras doradas y pequeñas. vorgeschichte, motivos asociados. una propensión implacable hacia la construcción a través del pasado. y se lo debemos a quien se lo debemos: piensen en locke, hume, shepard. en austen, piensen en austen. y en ford.